Ideas de juego para papas, docentes y actores de juego

Cuando permitimos que sean los niños y las niñas los que propongan y nos guíen en el juego, tenemos la oportunidad de que al estar en las mismas condiciones en el juego  podemos actuar frente a situaciones  que pueden ser nociva o riesgosas, sin que sea la autoridad de adulto la que se imponga sino la voz de  un compañero de juego.

Para hacerlo, es necesario que tengas en cuenta tres elementos simples pero muy importantes y absolutamente necesarios:

1. Cuando tus hijos  te inviten a jugar, ¡hazlo!

Decir que SÍ en el juego no implica necesariamente que estés de acuerdo. Aunque el juego sea aburrido para ti, intenta jugar, date la oportunidad y dásela a tu niño o niña, una regla para tener en cuenta: no finjas; no tienes el derecho de estropear el juego de tus hijos, este es su espacio sagrado y ellos  son supremamente perceptivos ante las emociones de los adultos.

2. Acepta jugar a lo que ellos o ellas propongan

Jugar a lo que ellos nos propongan, no es solo aceptar su juego sino aceptar querer ser parte de su vida. Si nosotros, como adultos, intentamos imponer nuestros juegos diciéndoles cosas como “es que ese juego es aburrido, mejor juguemos a otra cosa”, nuestros niños  lo interpretan como un “no quiero entrar en tu mundo, el mío es más interesante, el tuyo es aburrido”. Por lo tanto, seguirle  el juego a tus niños implica ¡acepta jugar a lo que ellos quieran, no a lo que tu quisieras!

3. Dedícales un tiempo exclusivo para jugar

Un tercer elemento para seguirles el juego a tus niños  es el tiempo dedicado a esta aventura. Éste no puede pensarse en  términos de cuántos minutos u horas lo hago sino en qué tipo de atención, disposición  y entrega le ofrezco a mi hijo para jugar;  en realidad es un tiempo con valor agregado el cual  se manifiesta en más unión, más entusiasmo,  más diversión,  más compromiso.